jueves, 22 de mayo de 2014

El tercer sueño: Entrada 16

Parecía que el día no podía ir peor: Pierre, secuestrado; él, herido; Catherine, muerta, y Antolín, también herido, aunque ya no formaba parte de todo este follón y eso le consolaba, pero muy poco.

Gerbo era consciente de que ya no manejaba la situación como antaño, en sus buenos y viejos tiempos. No, sus límites habían aumentado y lo que más le fastidiaba y le carcomía era que estaba solo. ¿Solo? "Que la desesperación no te nuble viejo rockero, tú siempre tenías un as en la manga, basta con encontrarlo y sacarlo en el momento oportuno de la partida".

Entonces se metió la mano en el bolsillo y lo encontró: su móvil. Empezó a marcar el teléfono de ella. Dudó un momento porque había jurado que jamás volvería a marcarla. Sin embargo recordó que hay juramentos que es mejor no cumplir. Y entonces acabó de marcar y dio a “llamar”.

miércoles, 21 de mayo de 2014

El tercer sueño: Entrada 15

El que parecía el líder de los albanokosovares se dirigió a tres de sus hombres y dijo:
- Kam nevojë për doktor.
- Po. - Le respondieron al unísono.

Gerbo estaba cansado y malherido, nunca le había caído muy bien Pierre y por si fuera poco no pensaba arriesgarse contra siete hombres armados, por lo que cuando los primeros tres hombres pasaron a su lado Gerbo se limitó a seguir escondido.

Desde su escondite pudo escuchar a uno de los albanokosovares:
- Ndihmë! Kam nevojë për doktor.
- Unë jam i zënë. - respondió Pierre aunque antes de que terminara la frase se escucharon dos disparos.
- Mund të më ndihmoni tani? - volvió a hablar el albanokosovar
- Po.
- Ejani pas meje.

Segundos después, Pierre, intacto pero con abundantes salpicaduras de sangre y sesos en su bata era escoltado hasta la furgoneta y tras una breve charla que Gerbo no alcanzó a escuchar, Pierre entró en la furgoneta y se fueron a gran velocidad por la N5 dirección Norte.

martes, 20 de mayo de 2014

El tercer sueño: Entrada 14

Gerbo saludó tímidamente al doctor Pierre, sabía que había que manejar la situación con cuidado. El profesor Pierre siempre había sido una persona inestable, de trato difícil. A lo largo de su vida siempre había estado metido en líos, era como un imán para los problemas.

Una vez dentro de la casa, Gerbo inmovilizó a Iván y Vodkodia y le dijo a Pierre:
Todo tuyos, ya sabes lo que quiero.

Mientras Pierre hacía su trabajo, Gerbo salió a tomar el aire. Cuando iba a cruzar el cerco de la puerta vio de reojo como una furgoneta negra aparcaba en la parte de atrás de la casa. Se escondió y pudo ver como salían de la furgoneta siete albanokosovares armados y comenzaban a tomar posiciones.

Mierda, deben haber escondido una baliza GPS en la furgoneta, susurro para sí mismo.

viernes, 16 de mayo de 2014

El tercer sueño: Entrada 13

Tras media hora de conducción agresiva Gerbo llegó a la oficina de  Pierre, situada en el último cuartel general de Napoleón.
Pierre había sido un afamado proctólogo durante la guerra de Corea. Ahora, con más de noventa años el terrible interrogador se dedicaba a contar batallitas y hacer visitas guiadas en el museo de Genappe…pero si alguien podía sacar información a los captores, ese era “el doctor” con sus abultados dedos.
Gerbo aparcó en la puerta trasera del edificio, desenfundó el Colt y abrió bruscamente el portón de la furgoneta. 

- Bajad nenazas, vamos a comprobar de que pasta estáis hechos.

Mientras bajaban de la furgoneta con las manos en alto, una puerta se abrió y apareció Pierre, con una bata blanca y unas gafas redondas muy pequeñas, como la mirilla de un fusil de precisión. El semblante de los cautivos tornó en desesperación.

lunes, 12 de mayo de 2014

El tercer sueño: Entrada 12

Ahí estaba el maldito prisionero, apuntándole con una pistola. Esto le pasaba por querer echarle una mano al idiota de su primo, no valía ni para vigilar a un viejo esposado. Seguro que el muy imbécil se había olvidado de cerrarle las esposas. Si no fuera de la familia se lo cargaría con un cuchillo oxidado. Solo con pensar en ello, mejoró su humor, a pesar de la situación.

- Las manos en la cabeza, amigo. Y no pienses ni por un minuto que no lo haré. No serías el primer puto ruso que me cargo en mi vida.
- Trrrrranquilo. No me disparrrar porrr favorrr.
- Las llaves. Tíramelas. Y métete en la furgoneta.

Gerbo descendió del compartimento trasero, empujó al ruso con el cañón de la pistola y le obligó a subir. Después cerró la furgoneta.

Se sentó en el borde de la carretera a pensar. ¿Debía ir a la policía y entregar a los rusos? Después de meditarlo un momento decidió que no podía pasarles el caso sin más a los policías, antes tenía que saber de que iba todo este lío. Si, sin duda iría a hacerle una visita a Pierre "el doctor" y le llevaría a los rusos. El sabría como sacarles la información que necesitaba, y Pierre le debía un favor.

Se subió a la furgoneta respiró hondo varias veces y arrancó. Visitar a Pierre siempre le ponía nervioso.

lunes, 5 de mayo de 2014

El tercer sueño: Entrada 11

Mientras Gerbo se liberaba de uno de sus captores, el otro, Vodkodia Smirnoff, seguía conduciendo, indiferente a lo que estaba ocurriendo en la parte de atrás, hacia su refugio de las afueras, impaciente por llegar y entregar al prisionero a su más reciente empleador, un americano que se hacía llamar Jed Mosely, y así cerrar el trato de una vez, dado que nunca se había sentido cómodo en la presencia de éste ni con el trabajito de la ONG.

De repente escuchó unos golpecitos en la ventana que separaba la furgoneta y una voz que decía:

- Parrrarr un momento, Vodkodia, haberr prrroblema con puerrta. (*)

Extrañado, detuvo la furgoneta en el arcén, preguntándose que es lo que sería tan grave como para detener la marcha. Se bajó y se dirigió a la parte de atrás, y al abrir la puerta...

(*): Frase dicha en ruso perfecto.