Antolín tenía el corazón a mil. Él, un chaval de 17 años con todo
por aprender, estaba a merced de espías, asesinos y explosiones. ¡¡Y eso le
encantaba!! No tenía mucha fuerza, pero sí ingenio. Empezó a imaginar su
próximo paso cuando… "Eh, chaval, no te muevas, estás justo donde te
quería".
No se lo podía creer: la desconocida le hablaba desde su espalda, ¡él no se había enterado pero ella había vuelto al cuarto! Le miraba con ojos fijos y rostro serio. "Vas a tener que venir conmigo. Sé que no te gusta nada la idea ya que crees que acabo de matar a tu amigo, pero esto funciona así. Es fundamental que vengas y además rápido. ¿Crees que estás aquí por causalidad? No, todo pasa por un motivo, y creo que ya va siendo hora de que sepas el tuyo: absolutamente todo el Tercer Sueño depende de ti”.
No se lo podía creer: la desconocida le hablaba desde su espalda, ¡él no se había enterado pero ella había vuelto al cuarto! Le miraba con ojos fijos y rostro serio. "Vas a tener que venir conmigo. Sé que no te gusta nada la idea ya que crees que acabo de matar a tu amigo, pero esto funciona así. Es fundamental que vengas y además rápido. ¿Crees que estás aquí por causalidad? No, todo pasa por un motivo, y creo que ya va siendo hora de que sepas el tuyo: absolutamente todo el Tercer Sueño depende de ti”.