Gerbo saludó tímidamente al doctor Pierre, sabía que había
que manejar la situación con cuidado. El profesor Pierre siempre había sido una
persona inestable, de trato difícil. A lo largo de su vida siempre había estado
metido en líos, era como un imán para los problemas.
Una vez dentro de la casa, Gerbo inmovilizó a Iván y Vodkodia
y le dijo a Pierre:
- Todo tuyos, ya sabes
lo que quiero.
Mientras Pierre hacía su trabajo, Gerbo salió a tomar el
aire. Cuando iba a cruzar el cerco de la puerta vio de reojo como una furgoneta
negra aparcaba en la parte de atrás de la casa. Se escondió y pudo ver como
salían de la furgoneta siete albanokosovares armados y comenzaban a tomar
posiciones.
- Mierda, deben haber
escondido una baliza GPS en la furgoneta, susurro para sí mismo.
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