Antolín se registró en el motel y tras darle las llaves a
Mau se fue a buscar una tienda donde poder comprarse algo de ropa para
cambiarse, al fin y al cabo seguía llevando la ropa que llevaba durante de la
explosión y eso levantaba sospechas.
Al cabo de una hora Antolín volvía al motel andando por la
carretera con ropa nueva de una tienda cercana cuando algo le llamo la
atención. La ventana de su habitación estaba abierta y dentro una mujer hablaba
por teléfono.
Antolín se paró debajo de la ventana y se esforzó en
escuchar lo que pudiera de esa desconocida.
- ¿Señorita Bosh? – dijo la desconocida – Soy Evelyn, he
acabado con el pajarillo. El muy imbécil usó su nombre real para registrarse en
el motel y ni siquiera había escondido el pendrive, pensaba que no le habíamos
rastreado en aquel cibercafé. – Ahora me encargaré de mi exmarido y podremos
olvidar todo esto.
Cinco minutos después, la desconocida ya no estaba y Antolín
pudo entrar en la habitación donde encontró a Mauricio muerto.
- Mau, - sollozó Antolín – te han confundido conmigo y ahora
estás muerto… nadie volverá a llamarme Toni nunca más… has sido un buen amigo,
volveremos a vernos.
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