jueves, 22 de mayo de 2014

El tercer sueño: Entrada 16

Parecía que el día no podía ir peor: Pierre, secuestrado; él, herido; Catherine, muerta, y Antolín, también herido, aunque ya no formaba parte de todo este follón y eso le consolaba, pero muy poco.

Gerbo era consciente de que ya no manejaba la situación como antaño, en sus buenos y viejos tiempos. No, sus límites habían aumentado y lo que más le fastidiaba y le carcomía era que estaba solo. ¿Solo? "Que la desesperación no te nuble viejo rockero, tú siempre tenías un as en la manga, basta con encontrarlo y sacarlo en el momento oportuno de la partida".

Entonces se metió la mano en el bolsillo y lo encontró: su móvil. Empezó a marcar el teléfono de ella. Dudó un momento porque había jurado que jamás volvería a marcarla. Sin embargo recordó que hay juramentos que es mejor no cumplir. Y entonces acabó de marcar y dio a “llamar”.

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