Marcos llevaba diez minutos lanzando CDs cuando escuchó un ruido fuerte acompañado de una voz algo lejana: ¡ay!, me cago en…
Entonces Marcos chilló para intentar comunicarse con la persona:
-¿está bien? ¿qué ha pasado? ¡Estoy encerrado en el vestuario, ayúdeme!!!
El hombre , algo mayor, le explicó que se había resbalado al pisar algo del suelo y al caer se había torcido el brazo con tal mala suerte de rompérselo.
-No se preocupe, intente pedir ayuda, coja su móvil o usted que está más cerca de la pista pruebe a chillar… ¿oiga?
Pero no halló respuesta, seguramente el hombre se habría desmayado del dolor o de la impresión del golpe.
-Creo que lo de los CDs no ha sido una buena idea.
Entonces escuchó la voz chillona e irritante de Patri y Marcos gritó como nunca lo había hecho.
- ¿Señor, está bien? ¿me oye? - Dijo Patri desde la lejanía.
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