- ¿Patricia, me escucha usted?
Patri abrió lentamente los ojos y vio a una joven enfermera inclinada sobre ella.
- No se preocupe, está usted en el hospital, ha respirado mucho humo pero su caso no presenta gravedad.
- ¿Mi... ? – la garganta le dolía con cada palabra – ¿mi hermano está bien?
- No se preocupe, su hermano está en el box de al lado y está bien, podrá verle en un momento. Ahora hay aquí un policía que quiere hacerle unas preguntas.
Patri miró a su derecha y vio un hombre trajeado de unos 40 años, con una placa de policía colgando del cuello.
- Buenas tardes señorita, ¿recuerda como ha llegado hasta aquí?
- Había humo - Patri respondió deprisa y nerviosa - y el árbitro estaba muerto y mi hermano iba a ayudar al anciano del brazo roto pero se desmayó y yo tuve que...
- Disculpe señorita, ¿Qué anciano del brazo roto?
- Creo que era otro de los jugadores, se había roto el brazo al caerse y mi hermano le iba a ayudar.
- Señorita, allí no había nadie más que usted, su hermano y el cadáver.
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