Cuando Rigoberta leyó el mensaje, la miró interrogante.
Sólo había una dirección: 53 Lincoln Street, precedido por una clave de sol.
Gertrude, que así se llamaba la señora, le sonrió; y acto seguido volvió a coger el cuaderno y le confesó que había estado escuchando la conversación y que conocía a la persona perfecta para ayudarla.
También le escribió, que por el acento, suponía que era extranjera, y que quizá le interesaría trabajar allí para mantenerse, mientras duraba la preparación.
Rigoberta, tras las experiencias vividas, ya no sabía que pensar... pero había algo en ella que le resultaba familiar y le llenaba de confianza.
“ ¿Por qué no? “, pensó “ya que había llegado hasta allí... y al fin y al cabo, sabía defenderse”
De repente, una bombillita se encendió en su cabeza trayéndole un grato recuerdo...
¿¿¿¿¿como había estado escuchando la conversacion gertrude si la escribían en un cuaderno?????
ResponderEliminar