Bruselas.
Estaba nervioso e ilusionado a partes iguales y se limitó a
mirar por la ventanilla mientras repasaba mentalmente las ideas que quería exponer y dejaba volar la imaginación ¿Qué le esperaba en Bruselas? Era excitante.
Un hombrecillo trajeado le llevó hasta
la puerta de embarque. A partir de ahí iría sólo.
Tras calmar a su madre y repetidas promesas de llamarla, de comer y abrigarse bien, subió al avión.
Mientras tanto, en Bruselas, Jeremías del Castillo alias “Gerbo”
preparaba la llegada de los nuevos integrantes del equipo. Aquel hombre
desaliñado, embutido en una desgastada gabardina color ocre, contrastaba con el despacho
aséptico y grande. Añoraba su pequeño y desordenado despacho de detective
privado. Por recomendación médica, había encontrado un trabajo sin estrés, y allí
estaba, pendiente de cuidar a una panda de criajos malcriados.
Maldita sea, necesitaba algo
de acción. Encendió un cigarrillo y saltó la alarma de incendios.
-Mierda…- refunfuñó mientras escupía…
Y ya vamos con retraso... Vamos Jaime!!!! que queremos saber que le pasa a Antolin.
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