lunes, 14 de abril de 2014

El tercer sueño: Entrada 4

Odiaba a los niños. No podía evitarlo. Siempre los había odiado, incluso cuando el mismo era pequeño odiaba a los otros niños. Si se paraba a pensarlo el sentimiento era mutuo, los demás niños no veían con buenos ojos que el siempre descubriera sus secretos.

Su difunto abuelo, hace ya muchos años, le dijo "Jeremías, saber es poder. La información convierte a un hombre corriente en alguien poderoso. Si conoces los secretos de la gente, nunca necesitarás amistad, porque tendrás algo mejor: Respeto".

Su abuelo fue un hombre excepcional. La única persona a la que el de verdad había querido. Podría haber pasado por un personaje sacado de uno de los libros de Dashiell Hammett. Un hombre duro, escéptico. Un gran detective. El fue quién le enseñó los secretos de la profesión, quien le adiestró y le convirtió en detective, a pesar de la férrea oposición de su padre.

Y ahora, después de tanto esfuerzo, ahí estaba él: Un detective frustrado, un fracasado que había fallado a su querido abuelo. Esperando para recoger a un mocoso al que seguramente odiaría, ¿por qué iba a ser diferente este niño?

Se subió el cuello de la gabardina y buscó con la mirada entre la multitud que acababa de llegar.

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