martes, 27 de marzo de 2012

Una tarde en Nueva York. Entrada 8

Volvió a la época del colegio, donde muchas chicas se metían con ella debido a su discapacidad y donde algunos profesores se tomaban muchas libertades a la hora de tratarla, algo que ella creía que era normal.

En esos días, también fue cuando se juntó con sus dos mejores amigas, Virtulinda y Heglantina, y que se convertirían también en sus confidentes, siendo ellas las principales impulsoras del viaje en el que se encontraba ahora mismo. Junto a ellas paso muy buenos ratos, muchos en los jardines de Gertrudis, su vecina de enfrente y la que cuidó de ella al morir sus padres en un atraco que salió mal, siendo mortalmente heridos en la huída. Era debido a ese parecido en el nombre, y a la amabilidad innata de la señora, por lo que decidió hacerle caso y acercarse a esa dirección.

Se sorprendió al llegar allí, dado que era un barrio residencial, por lo que no se le ocurría que tipo de trabajo podría desarrollar en un lugar así. Se bajó del taxi y se acercó a la puerta marcada con el nº 53, llamó y se quedó esperando respuesta…

1 comentario:

  1. Los nombres y "muy buenos ratos, muchos en los jardines de Gertrudis"....he he heee

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