Antolín, a pesar de no haber
viajado nunca al extranjero solo, no tenía miedo. Observaba a Gerbo
desconcertado. El gruñón sexagenario que
parecía estar enfadado con el mundo levantaba en el pequeño un interés inaudito,
le hacía gracia su forma de conducir con una sola mano en el volante, su boina,
sus pantalones pesqueros y camisa a cuadros y sobre todo, se sentía atraído por
esa mirada penetrante con la que parecía capaz de leer las mentes.
Gerbo por su parte vio en el
pequeño algo diferente a los demás, no hablaba para decir obviedades como el
resto de los niños que había conocido,
ni se quejaba por haber estado en el coche una hora y media para llegar a las
oficinas de la ONG, si no que se limitaba a observar y a empaparse de todo lo
que le rodeaba.
En el camino a la ONG, Gerbo paró
en el semáforo de la Rue de la Loi, justo antes de girar a la derecha para
llegar a su destino. En paralelo se colocó un coche amarillo conducido por una
señora de unos cuarenta años, el chico al verla exclamó:
-¡Yo la conozco!, la he visto
en una revista de la ONG.
Gerbo quedo maravillado, se
preguntaba cómo un niño de esa edad podía identificar a alguien que había visto
una sola vez en una revista. Le explicó que era Catherine Bosh, la…
Para el siguiente, si quiere mantener la realidad "situacional" le propongo:
ResponderEliminarLa ONG se encontraba en la Rue de la Charité, una calle estrecha y oscura del centro de Bruselas que…
Maria... ¡¡¡¡Coche amarillo!!!!
ResponderEliminarY volviendo al libromix... el tal Gerbo es un poco raro... boina, pantalones pesqueros, camisa a cuadros... y embutido en una desgastada gabardina color ocre, que contrastaba con el despacho aséptico y grande en el que si salta la alarma de incendios acuden los trabajadores del aeropuerto y en el que además tiene que dejar el coche con parquimetro...
coche amarillo!! jo, manu me ha pegado primero... 1-0 gana Manu
ResponderEliminardespues de esta entrada hay que cambiar la edad del concurso a ninos de 8 anos por lo menos
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