Ahí estaba, boca abajo, aparentemente sin heridas visibles, como si estuviese durmiendo, pero después de comprobar el pulso confirmó lo temido; estaba totalmente fiambre. Recorrió la habitación con la mirada y no encontró nada salvo una ventana rota y muchos cristales por el suelo. Empezó a gritar para pedir auxilio, pero el vestuario se encontraba al final de un largo pasillo y no halló respuesta alguna. Se disponía a echar a correr dirección la pista de hielo cuando escuchó decir:
-Red and white teams please start the game again!!
¡Un momento! ¡qué había sido eso! Parecía el árbitro dando instrucciones, pero era imposible porque estaba muerto…o quizás…
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