Dentro de la pista les esperaban sus dos adversarios, un matrimonio de mediana edad que llevaba jugando varios años al curling, pero Patri decía que por mucha experiencia que tuvieran sus rivales, eran demasiado mayores, no tenían flexibilidad y que por tanto, podrían ganarles sin problemas. Tras desearse ambos equipos “buenas piedras” mutuamente, el partido comenzó.
Un par de horas después, Patri no paraba de gritar.
- ¡¿Como has podido tirar tan mal esa última piedra?! – La vena del cuello de Patri se hinchaba cada vez más – Vamos a ser el hazmerreír del campeonato.
- ¡Patri, ¿Por qué no te callas?! Yo me voy a cambiar al vestuario, tú llora si quieres!
Marcos entró en el vestuario y de inmediato se quedó paralizado… en el suelo del vestuario, en medio de un gran charco de sangre, yacía el cuerpo sin vida del árbitro irlandés del torneo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario