miércoles, 15 de febrero de 2012

Una tarde en Nueva York. Entrada 2.

Sorda, pero con un talento especial: su voz.

Una voz clara, brillante, llena de musicalidad… que dejaba asombrado a quien la escuchaba.

Su sueño era ser cantante de ópera; y por fin había conseguido llegar a Manhattan, donde se encontraba John Voice, el famoso tenor de los años 50, célebre por llegar a notas insospechadas; y que desde que dejó los escenarios, se había dedicado a formar a las nuevas promesas del bel canto.

Rigoberta pertenecía a una familia de clase media afincada en el centro de Madrid, que sólo le apoyaba en parte, pues a pesar de su extraordinaria voz, no podían dejar de pensar en su “deficiencia”.
Pero la joven Rigoberta estaba convencida; así que estuvo trabajando duro para conseguir llegar hasta Nueva York.

Y allí se encontraba, a dos manzanas de la casa de su maestro…

1 comentario: