Marcos se echó mano a los bolsillos en búsqueda del móvil, pero se acordó de la estúpida norma de no poder introducir objetos electrónicos dentro de la pista.
-Mierda, ¿y ahora qué?
A la desesperada empezó a gritar otra vez, pero nadie le oía.
-¿Dónde estará este niñato? El equipo contrario les invitaba a unas cervezas para hablar del partido y no lograba encontrarle.
-Patricia, dentro de una hora tenemos otro partido, no podemos esperaros mucho en la cafetería.
-Bueno, ya vendrá, enhorabuena, habéis jugado muy bien, seguro que habéis entrenado mucho…
De repente alguien procedente de los vestuarios se chocó contra Patri tirándola al suelo.
-¿Estás bien? Dijo la chica del equipo contra el que acababan de jugar.
-Sí, menudo idiota, casi me parte el brazo.
-Ese hombre me resultaba familiar…le he visto en algún campeonato…dijo el chico de la pareja contraria.
-Sí, ¿no te acuerdas? Es el antiguo campeón del mundo de curling.
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