Se dio cuenta de que el hombre que le había robado el cojín era el mismo que se asomó a la ventanilla de la furgoneta y subió al piso.
Eso le aterró, pero a la vez pensó que si él también había llegado hasta ese lugar, le cojín no sería la única forma de regresar a casa.
"¿Podrías llevarme hasta el templo?" preguntó Marcos.
"Enseguida nos pondremos en camino" respondió Hatima mientras le acercaba unas prendas adecuadas para relizar el camino.
En 5 minutos estaban viajando en camellos a través de las dunas del desierto.
Hablaron durante mucho rato, Hatima le contó que era descendiente de una larga casta de arqueólogos y que, por supuesto, ella continuaba con la tradición, le apasionaba :). Sa madre era española (de ahí su dominio del idioma) y su padre egipcio, pero ambos murieron en una accidente realizando una expedición a una de las pirámides de Gizeh. Desde entonces vivía sola allí, aunque su abuelo materno, afincado en Madrid, la visitaba bastante a menudo. Siempre se había preguntado cómo aquel anciano de aspecto fornido y vestido siempre con su chaqueta de cuero marrón, aparecía siempre del a forma más inesperada...
me encanta la forma de atar cabos sueltos de Leti :) ¿qué haríamos sin ella?
ResponderEliminarLeti... Eres una crack! Mola un montón!!
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