Marcos estaba totalmente perplejo. Salió de su escondite, con cara de bobo incluida, pensando en cómo narices había acabado en todo esto y porque narices había tenido que entrar en casa del viejo Pat el otro día... ¿o había sido ayer?. La situación le tenía completamente desbordado ("Encima ahora dicen las locas estas que soy el elegido! ¿Pero no lo era Neo? En fin...")
Se acercó a la que parecía la jefa de las amazonas, no sin antes echar una mirada a Hatima, que estaba a una distancia prudencial hablando con las que parecían sus compañeras, para comprobar que todo iba bien. La jefa se presentó como al-Kāhina, y le comentó que llevaban tiempo esperando su llegada, y por eso habían hecho llegar el cojín mágico a casa de Patricio, pero el pobre anciano había muerto antes de poder compartir esa información.
Marcos tenía la sensación de que la cabeza le iba a explotar, y cada vez se explicaba menos su situación, pero no quería perder el hilo de las explicaciones de al-Kāhina, por lo que intentó mantener la concentración en lo que le estaba explicando la bella berebere.
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