jueves, 3 de noviembre de 2011

El cojín del señor Patricio: Entrada 7

El mensaje era claro: pajaro…pajaro….anguila retorcida…hombre haciendo pieza de tetris….cuatro años de egiptologia sin duda habian dado su fruto. Marcos sacó su viejo movil del bolsillo e hizo una foto al cojín, la colgaria en ebay y si alguien pujaba fuerte por el, volveria y lo venderia.
Mientras elucubraba dicho plan, un mar de dudas asaltó la mente del joven universitario como un grupo de nigerianos asaltarian un bocadillo de chorizo. Habia demasiadas cosas raras en esa casa y Marcos bien sabia que el viejo proctologo no era tonto. Nunca le habian pillado traficando, tal vez habia encontrado el metodo perfecto, el escondite perfecto, la coartada perfecta…
Marcos decidió juntar las piezas mas raras del rompecabezas para desvelar el porqué habian asesinado a su vecino y no se habian llevado nada. Resolvió sentarse en el sofa donde habitualmente Pat pasaba las noches en vela, escrutó el desgastado mapa de Perú y puso el CD de danza invisible en la vieja minicadena. Tenia que buscar donde nadie mas buscase.
De pronto vio algo inusual en el mapa, un símbolo que habia visto antes: la anemona serpenteante, símbolo de enfermedad en el antiguo Egipto. Marcos se encaminó a la estancia secreta a examinar mas detenidamente el cojín, pero al pasar por la ventana vio detenerse una furgoneta oscura delante del edificio y uno de sus ocupantes señaló la ventana por la que el observaba.

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