miércoles, 30 de noviembre de 2011

El cojín del señor Patricio: Entrada 23

La estampida de las Damas de las Arenas hizo que los pilares del templo se estremecieran.

El comandante Alexey Záitsev defraudado y furioso, sacó su revolver Nagant M1895 se dispuso a disparar a los que se retirasen del combate
-Malditos arrabes, no valerr parra lucharr como hombrres... ¡Disparra, Nikolay, disparra! -
Estupefacto, observó como en el lugar donde estaba la mole de Nikolay, sólo había un agujero que se cerraba rápidamente por los escombros. Alexey no daba crédito a sus ojos. Al fin aquella masa de músculos le había servido para algo más que para lo que había sido entrenado...
Aquello era lo que habían estado buscando... La entrada secreta a la cámara de los muertos... Con agilidad y precisión para alguien de su edad, se deslizó entre los escombros detrás de su subordinado.
Tras el derrumbamiento, todo quedó a oscuras. Encendió su linterna, regalo por sus méritos en el KGB. Ahí estaba Nikolay, tendido en el suelo, roncando... Le despertó de un puntapié y continuó avanzando. Llegaron a una sala amplia, ricamente adornada. El comandante Alexey oyó unas voces. Se acercó al lugar desde donde provenían, y sorprendido, observó cómo, en una estatua que sostenía un espejo, podían ver todo lo que ocurría en la cámara superior. Nikolay se entretuvo espiando a las árabes y a Marcos.
Pero esto no le interesaba al curtido comandante, sino el cofre de oro, ricamente tallado, sujetado por dos esfinges que había en un extremo de la estancia. Al fin... Abrió el cofre, solo para encontrar un trozo de cristal rayado...
Si, allí estaba... la pieza del rompecabezas que les faltaba. El penúltimo cristal del espejo de Anubis.
Y debajo de él, la última pista: Un grabado inca y el último templo...
Nikolay se acercó aparatosamente mientras sacaba un biombo chino de su petate.
-¿Donde irr nosotrros comandante?
El comandante Záitsev sonrió con malicia
-Transmita el destino camarrada...Envíen todos los hombres y establezcan campamento. Destino: Macchu Picchu, Perú
Se introdujeron en el biombo y pensó en el lugar al que se dirigían. Al fin iba a conseguir aquello por lo que había estado luchando aquellos últimos diez años. Y ningún niñato se lo impediría...

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