martes, 1 de noviembre de 2011

El cojín del señor Patricio: Entrada 2

No era algo que le sorprendiese dados los antecedentes del anciano traficante. Solía meterse en problemas con frecuencia por lo que él llamaba “un sobresueldo”. Marcos muy a su pesar decidió comprobar que todo estuviese en orden y pasó. El hogar del anciano rezumaba tinta y plástico. Por los laterales del pasillo se apilaban los CDs y DVDs, burdas copias de lo que las radio fórmulas decidieran que estaba de moda. Cientos de copias, una tras otra, erigiendo columnas que bien podrían haber soportado el peso del edificio. Marcos siguió avanzando por la casa – ¿hola? - sólo falta que me responda y se mosquee, ya verás – pensó. Y de pronto lo vio.

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