Marcos estaba desolado en esos momentos, perdido en un país completamente desconocido para él, sin lo único que podía darle algo de sentido a su inesperado viaje y con la única compañía de una misteriosa mujer árabe (“Con un dominio sorprendente del español”, pensaba Marcos) que la había acogido y cuidado por razones aún desconocidas.
Volvió a entrar en la tienda e intentó descubrir algo más preguntándole a la mujer (Que se presentó como Hatima Al-Faisan). Hatima le reveló que llegó a atisbar algunos símbolos en el objeto que le habían robado, y que alguno de ellos correspondía a los grabados existentes en la entrada del Templo de Der-el Bahari, aunque no estaba segura de tener alguna relación o si esa información le servía de algo.
Entonces Marcos se dio cuenta de que…
Hatima habla lo que le digamos nosotros!
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